¿De verdad quiero ser emprendedora?
- Yamilet Perez
- 8 feb
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 24 jun

Una reflexión sobre el equilibrio, el deseo y el ritmo propio
“Este es el primer texto que comparto aquí. No es una presentación en el sentido clásico, pero sí lo más sincero que puedo decir hoy sobre cómo me siento, lo que hago y lo que dudo.”
Bienvenida a este blog. No tenía claro cómo empezar, pero sí tenía claro qué quería decir. Este texto es el punto de partida: una reflexión sobre mi forma de vivir, de trabajar, y de preguntarme —con suavidad— hacia dónde quiero ir.
Muchas veces idealizamos el emprendimiento como un camino de libertad, propósito y expansión. Pero, ¿qué pasa cuando esa búsqueda amenaza con romper el equilibrio que ya tenemos? En esta reflexión personal, comparto cómo son mis días, lo que me da paz, y esa duda que a veces me visita: ¿realmente quiero emprender o solo siento que debo?
🌅 Así son a veces mis días
Hay días en los que no tengo que salir a trabajar, y todo fluye con una calma casi sagrada. Me despierto sin despertador. Me estiro. Respiro. Y salgo a caminar. A veces es solo una vuelta, a veces me pierdo durante una o dos horas por los alrededores. Me acompaña el silencio, el movimiento de mis piernas, el aire.
Después escribo. Un rato largo, sin prisa. A veces son ideas claras, a veces solo palabras sueltas que más tarde encontrarán su lugar. Luego salgo al patio. Veo a los perros, me detengo a mirarlos, a acariciarlos. Me devuelven una ternura tan simple y tan profunda que me recuerda que estoy aquí, en este momento, que no necesito nada más.
Más tarde vuelvo adentro y trabajo un poco en línea. Unas horas, no demasiadas. Y cuando la mañana empieza a convertirse en mediodía, me preparo una ensalada bonita, fresca, con lo que tenga a mano. Me gusta sentarme a comer sin ruido, sin pantallas, mirando por la ventana.
Y luego viene el jardín. Un árbol, sus hojas que se mueven. El canto de los pájaros. El suelo bajo mis pies descalzos. A veces leo unas páginas, a veces solo respiro. En verano, me lanzo a la piscina y dejo que el agua me sostenga un rato. Me encanta esa sensación de ligereza, como si todo lo que pesa pudiera flotar y quedarse atrás.
Por la tarde hago algo más de trabajo online. Redes, ideas, algo suelto que me mantenga conectada. Luego otra caminata, un momento para meditar, para regar el huerto, alimentar a los perros, volver a acariciarlos. Y al final del día, espero a mi marido, que llega con esa alegría tranquila, con ese gusto por la cocina que tanto admiro. Él cocina, y yo lo ayudo , lo miro. Me encanta ese pequeño ritual nuestro.
💭 Pero a veces me visita una inquietud
Y sin embargo, en medio de toda esta belleza, a veces me visita esa voz que me dice: estás emprendiendo, deberías hacer más, moverte más, mostrarte más. Que si no lo hago, tal vez pierda este equilibrio. Que si no me esfuerzo más, tal vez todo esto se desvanezca.
Entonces aparecen otras preguntas: ¿y si trabajo más? ¿Y si termino todo lo que tengo empezado? ¿Y si logro hacerlo “bien”?
¿Y si encuentro a alguien que se ocupe de lo que yo no sé? Alguien que ordene, que administre, que sostenga la parte estructural mientras yo creo.
Y me encuentro, a veces, con esta otra pregunta más profunda: ¿De verdad quiero ser emprendedora?
¿O es algo que creo que debería querer?
¿Soy capaz? ¿Lo deseo realmente?
Porque lo que ya tengo… esta calma, esta rutina, este equilibrio… me llena. Me da sentido. Y no quiero perderlo por correr detrás de algo que no sé si es mío.
A veces basta con mirar el jardín. Sentir la tierra bajo los pies. Escuchar a los perros respirar. Y recordar que quizás el éxito no sea más que esto: una vida donde pueda ser, sin tener que demostrar tanto.
Quizás el éxito...
Quizás el éxito no tenga que ver con hacer más, sino con hacer lo que nos enraiza. Con mirar un árbol. Con escuchar a los perros respirar. Con caminar descalza sobre el pasto mojado.
Con tener la libertad de preguntarse —de verdad—: ¿Qué quiero yo?
Gracias por estar aquí
Si te resonó esta reflexión, te invito a quedarte. Este será un espacio para escribir sin prisa, compartir dudas y honrar la vida real.
Sobre mí: Soy Yamilet Pérez, escritora intuitiva y autodidacta, máster en escritura y narración creativa, coach transpersonal y experta en mindfulness. Me muevo entre las palabras, escucho el silencio, y observo la vida con pausa. Emprendo desde el corazón y la duda, y comparto mis reflexiones para quienes también buscan construir una vida que se sienta propia, lenta y verdadera. En este espacio hablo de escritura terapéutica, presencia, y el arte de vivir con intención.